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Buenas Noches

¡Qué día!

¡Qué día!

¡Qué día tan largo y qué camino tan áspero, qué largo es todo, qué largo, qué largo es todo y qué áspero! En el cielo está clavado el sol iracundo y alto. La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura, y en la llanura ... ni un árbol. Voy tan cansado que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso, descanso, sólo descanso. ¡Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés que bajo un álamo. León Felipe. “Versos y oraciones del caminante”.

¿Qué te dice el Señor en este día que concluye?

 
no me mueve…

no me mueve…

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en la Cruz y escarnecido. Muéveme ver tu cuerpo tan herido muéveme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.

¿Qué le dices al Señor antes de finalizar el día? ¿Qué te dice el Señor en este día que concluye?

le había pedido a Dios

le había pedido a Dios

Oración. Yo había pedido a Dios poder para ser amado... y me he encontrado con el amor para no necesitar ser poderoso. Yo había pedido a Dios la salud para hacer grandes cosas... y me he encontrado con la enfermedad para hacerme grande. Yo había pedido la riqueza para ser feliz... y me encontrado con la felicidad para poder vivir la pobreza. Yo le había pedido a Dios leyes para dominar a los otros... y me he encontrado libertad para liberarlos. Yo le había pedido a Dios admiradores para estar rodeado de gente... y me he encontrado amigos para no estar solo. Yo le había pedido a Dios ideas para convencer... y me he encontrado espacio para convivir. Yo le había pedido dinero para comprar cosas... y me he encontrado personas para compartir mi dinero. Yo le había pedido milagros para creer... y Él me ha dado fe para hacer milagros. Yo le había pedido una religión para ganarme el cielo... Él me ha dado su Hijo para acompañarme por la tierra. Yo le había pedido de todo para gozar en la vida... Él me ha dado la vida para que goce de todo. Yo le había pedido ser un dios... Él quiso hacerme hombre. (José Mª García Monge)
 

¿Qué le dices al Señor en este día que concluye?

Dos hermanos

Dos hermanos

El Reino de los cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos. El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al separarse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres. Se desató en aquel país una persecución de resultas de la cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte. Y el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!” La generosidad del más joven fue menor. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fueron bien los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba bondadoso con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando mandaba alguna pequeña suma de dinero a su hermano mayor que se encontraba en un remoto país, adjuntándole una nota que decía: “Tal vez con esto puedas ayudar mejor a aquellos pobres diablos”. Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido con valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!” El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: “Señor, aun sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por Ti exactamente lo mismo que he hecho”. Anthony de Mello

¿Por qué crees que reaccionó así el hermano mayor?

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